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Historias del 5 de Oro

Las historias de los nuevos millonarios de barrio que fueron tocados por el azar.

El ganador del último 5 de oro récord, de casi US$ 3 millones, sigue sin aparecer. Todavía le quedan 18 dias para cobrar. Historias de ganadores anteriores, como Roberto, el feriante de Malvin Norte ( US$1,7 millones) o David, el albañil del cerro (US$ 1,9 millones) , reflejan la alegría de ser millonario en cuestión de minutos, los sin sabores y el desconocimiento propio de la `nueva vida´ trastocada . La mayoría de los afortunados se compró casas, autos, campos y hasta caballos de carrera. Los `amigos nuevos´ llegaron solos. Es el precio a pagar por ser un millonario de barrio.




Cómo les cambió la vida por un toque del azar





Hay quienes dicen que después de una buena racha viene una mala. Este caso parece ser uno de esos. A las semanas de sacar el 5 de Oro uno de los hijos de Lescano sufrió un accidente en moto y estuvo casi seis meses internado, en el CTI. Hoy se recuperó y es otro de los que gozan de la nueva vida.
Según sus vecinos, el ex feriante se ha portado muy bien con la familia, que es numerosa. Quien no puede decir lo mismo es el dueño del quiosco en donde recaló la suerte.

"Nunca más vino por acá después de ganar. Lo veo pasar en una camioneta, a veces. No tiene obligación de venir ni dejarme plata. Cada uno que haga lo que quiera. Nosotros estamos en la nuestra que es laburar. Aunque es llamativo ¿no? Porque es tanta plata que...", se queda pensando.


LA CARA DEL AZAR.

'El primer 5 de Oro lo conduje yo', dice orgulloso Hornero Rodríguez Tabeira. La 'cara visible' de uno de los sorteos de la Banca Oficial con más éxito en el país aseguró que, a pesar de haber tenido unos años de impasse en la conducción, su identidad está vinculada al 5 de Oro. Así se lo hacen saber en la calle: "¿Cuándo vas a cantar mis números Tabeira?", "¿Qué bolillas van a salir?".
Para el conductor, las apuestas de los uruguayos giran en torno a fechas de nacimiento, cumpleaños y casamientos. Tabeira conoce historias de ganadores que han invertido el dinero y otros que al poco tiempo 'se lo patinaron".
En su opinión "lo ideal" es buscar una persona de confianza que los oriente."Pueden poner la plata en un banco, y buscar a alguien que los asesore sobre como reeinvertirla. Informarse es muy importante , sobre todo para aquellas personas que nunca tuvieron tanta plata en la mano" aconsejó.



EL ALBAÑIL RICO.

Compró un auto, una camioneta, puso a reformar su casa, ayudó a la familia y se fue al interior para estar lejos de las presiones que le trajo "su nueva vida". Presiones de familiares que no están conformes con el reparto, de "nuevos amigos que le caen hasta en paracaídas", de asesores financieros que le hablan "otro idioma" y de rumores sobre secuestros.

Esa es la historia de David, un humilde obrero de la construcción que, de un minuto a otro, pasó a tener en sus manos $ 40 millones (US$ 1,9 millones). Hacía ocho años que el albañil del Cerro seguía la misma jugada al 5 de Oro, hasta que el pasado 16 de septiembre la suerte le trastocó su vida.

David ya cobró el dinero y ahora está pagando "algunos costos" de ser millonario. Por momentos, cuentan sus vecinos, tiene más miedo que satisfacción. Hace un mes, y a pocos días de que la Policía desbaratara un intento de secuestro a uno de sus hijos, agarró sus cosas y se fue a Tacuarembó, a la casa de unos familiares, con su señora y dos hijos. "Su idea era quedarse en el Cerro, incluso empezó a reformar su casa, pero ahora está pensando bien qué hacer", comentó uno de sus vecinos, que especulaba con lo que él haría si fuera el albañil.

Es que todos quieren ser este "nuevo David". O al menos, muchos, quieren estar más cerca de él. "Bastante gente se le arrimó ahora. Es horrible", comenta con molestia una vecina, que dice conocerlo desde hace tiempo y lo describe como "trabajador, tranquilo y bueno".

Después de sacar el 5 de Oro, una de las primeras cosas que hizo David fue buscar al chico que le había hecho la boleta para comprarle ropa y championes. "Es un chico humilde. Lo vistió de la cabeza a los pies, le compró un celular y le dio plata", cuentan.

Actitudes como esa fueron varias, aseguran sus vecinos, con orgullo. "Para la reforma que está haciendo en su casa fue hasta la esquina, juntó a la gurisada y les ofreció trabajar. Tiene a todos trabajando ahí y dicen que está pagando muy, pero muy bien".

A sus hermanos y a los de su señora les dio unos $ 60.000 y les prometió $ 40.000 más. Entre él y ella superan los diez hermanos. "No quiere dárselo todo junto, por las dudas que alguno se lo gaste rápido", dijo la amiga de un familiar.

Sin embargo, en algunos casos, los reproches no se hicieron esperar. "Hay familiares que están molestos porque querían $ 200 mil, no $ 40 mil".

El quiosco donde se jugó la boleta recibió un lindo "gesto" por parte de David; y a un vecino de la zona, enfermo, le compró "una piecita" por $ 30.000. Estas actitudes las tuvo que cortar, cuentan sus vecinos. "Se le arrimó mucha gente a pedirle plata, lo estaban tomando de punto ya", reflexionó la vecina.

Eso mismo es lo que debe estar reflexionando hoy, a cientos de kilómetros, el albañil, con su familia y una Ford Ranger, uno de los primeros lujitos que se regaló a sí mismo.





Cuando la fortuna se debe repartir

SAN JOSÉ «JOSÉ LUIS ÁLVAREZ

Ana María y Gerardo son funcionarios municipales. Se conocen "de vista" pero saben que son de los pocos maragatos que ganaron el 5 de Oro.
En 1991 Gerardo era policía y se desempeñaba en el Departamento de Policía Técnica. El 29 de diciembre, junto a cinco compañeros, compró una boleta del 5 de Oro con los números 03, 15, 17, 21 y 25; dígitos que esa noche revelaría el niño cantor.

Gerardo dice que es imposible explicar las sensaciones que sintió al ver sus números salir del bolillero. El tono de voz de su relato cambió al recordar "la desilusión" que significó saber que otras nueve boletas tenían los mismos números y que deberían compartir la fortuna. Antes de brindar y festejar agarró la calculadora. Lo cierto es que terminaron repartiendo el dinero con 54 personas.

El ex policía dijo que el dinero no dio para cambiar el rumbo de su vida, pero sí para cumplir "algunos sueños": instaló un local de fotografía y se compró una moto.

En diciembre de 1992 Ana María seguía por televisión el sorteo. Cuando vio sus números en la televisión llamó por teléfono a su esposo que estaba trabajando: era mozo en una cantina cercana. Le dio la noticia, pero él no respondió. "Pensé que se había descompensado", dijo.
Nada de eso. Su marido tiró el teléfono y salió corriendo hacia su casa. Con poco aire corrió las cuatro cuadras de distancia. Además de abrazar a su esposa, el objetivo era tener en sus manos la boleta y comprobar con sus ojos que eran los ganadores.

El dinero les permitió cumplir el sueño de la casa propia.
Conocieron las las cataratas y Chile.
Ana Mana recuerda que recibió ofertas para transformarse en estanciera y hasta prestamista. "Hay que estar preparado para un momento así", dijo.





Historias atrás de las apuestas

SORTEO DE BOLSILLO

Hizo 36 papeles. Cada uno tenía un número, del 1 al 36. Los puso todos en el bolsillo de su túnica (era empleada doméstica) y sacó cinco papeles. Con ellos en mano fue al quiosco, hizo una boleta para el 5 de Oro y se transformó en la primera ganadora de un pozo de oro.


BOLETO DE LA SUERTE

Viajaba en un ómnibus. El boleto no era capicúa, pero le gustaron los números que tenía. Cuando se bajó, caminó unas cuadras hasta un quiosco y le jugó a todos los números que tenía el boleto. Corazonada acertada: ganó el pozo de oro.


SUEÑOS COMUNES

Cuando recién se lanzó el 5 de Oro la Banca hizo una encuesta, en la Plaza Independencia, con el objetivo de hacerle publicidad al sorteo. Así fue que mandaron a Homero Rodríguez Tabeira y a una cámara a preguntarle a los uruguayos qué harían si ganaran el 5 de Oro. La consulta popular nunca se pudo emitir. Todos contestaron lo mismo: casa, auto, viaje.


NUNCA TIRAR EL PAPEL

Un peón rural que vivía y trabajaba en el medio del campo fue hasta un almacén cercano al pueblo para realizar su apuesta. En la mano llevaba un papel donde había apuntados los números a los cuales jugaría. Una vez que se los dijo al almacenero, los tiró. Por la noche vio que él era el ganador del pozo de oro. Pero había otra boleta ganadora y también en su pueblo cuando se encontro con quien debería compartir el dinero, este lñe confesó que encontro la jugada tirada y le apostó.


APUESTA DE PEÓN

Trabajaba en las arroceras de Rocha, en una zona alejada. Como el patrón iba para la ciudad le pidió si le hacia una jugada al 5 de oro. Con un lápiz apunto los números en un pedazo de papel. A la vuelta le dio la boleta. Hasta ahí todo normal. Resultó que la apuesta del peón resultó ganadora. Y se deschavó que el patrón le había copiado la jugada y tuvieron que repartir entre ambos el pozo.



Articulo publicado en el diario el Pais del Domingo 21 de noviembre de 2010 Montevideo , Uruguay.

6 comentarios:

  1. muy buenas las historias, a quien no le gustaria ganar el 5...

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  2. Excelentes historias de los ganadores del 5 de oro, muy buenas me quede con ganas de mas! :)

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  3. muy buenas historias, hoy jugue el 5 de oro y ojala saque algo. pero es cuestion de mucha suerte :)

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  4. yo quiero sacar el 5 de oro juego siempreeeee

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  5. Ojalá pudiera sacarlo, si bien quiero mi casa propia y auto si lo ganara, pero tambien hay mucha gente x ayudar q necesita de una mano, sacar el 5 de oro y poder ayudar a mejorar la calidad de vida de los mas necesitados es lo q hace q valga la pena haberlo ganado.

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  6. Obviamente que quisiera sacarlo yo, pero también deseo que lo saque gente que se le cambie la vida. Hay gente que lo saca y solo representa engrosar una cuenta bancaria y nada mas.

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